MI TELEFONO DE CONTACTO 699305268 DEL 17 DE NOVIEMBRE AL 5 DE DICIEMBRE ESTOY EN RWANDA NO ATENDERE EL TELEFONO
Monday, November 02, 2009
REFLEXION EN TORNO A LAS NULIPARAS GESTANTES
Últimamente (y no es por ser pesimista) pero se me desdibujan las mujeres que van a parir a su primer hijo; pues el brutal el nivel de lío acumulado: la dispar información a la que pueden acceder o poseen, la intensa fantasía que la moviliza, la escasa fuerza personal para conseguir que sus decisiones se cumplan no por no ser exigentes con las cuestiones o las posibilidades –que lo son- sino por tener poco margen para “aguantar”, sostener corporalmente los medios sin atraparse en el fin (experiencia de parir vaginalmente y sin analgesia como meta a alcanzar)
Y claro esta ellas sólo son una muestra del ambiente cultural donde están inmersas: mujeres profesionales, capaces, ambiciosas que se han creído algo que las negaba cuando creían que las potenciaba (son también mano de obra y brutales consumidoras). Mujeres que no son independientes en casi nada a pesar de tener tantas posibilidades –lo digo en el sentido de libertad de pensamiento y de libres de plantearse personalmente objetivos realmente enraizados en ellas y realistas- (necesitan más que una guía un soporte titánico y parece que sus parejas no son suficientes o no están o andan despistados o…)
Todo este panorama tiene su justa medida en una tasa de partos eutocicos de un 60% en Catalunya con una media de más del 70% de estos con analgesia peridural y aderezado con alguna mujer muerta en el intento (son pocas, entre nulíparas y multíparas en 2004: 4 mujeres).
Sería preciso preguntarse el porqué de esta situación:
¿Quién fomenta el lío informativo y mental de las mujeres en sus experiencias de maternidad?
¿Por qué no hay unidad de criterios en este país potencia mundial de desarrollo sobre los mínimos derechos personales en el área de salud procreativa? ( ayudar a qué puedan decidir/ potenciar la autoresponsabilidad en los cuidados/…)
¿Qué malditos intereses esconden que se combinen conceptos y se mal interpreten las palabras: parto sin dolor igual a nacimiento sin violencia igual a parto natural igual a parto vaginal y fisiológico igual a parto humanizado, que quiere decir no sentir o notar el cuerpo, que el bebé salga por la vagina como se desliza un pez en el agua; “parir haciendo lo que me apetezca porque soy la protagonista”? (¿y en todo ello donde queda el genitor o pareja o sólo es un tema femenino parir?, porque esta claro que le toca poner el cuerpo a la mujer pero por ahora y genéricamente se nace de dos orígenes y de dos deseos compartidos y tal y como se está discurseando parece que “los otros”: el bebé y su padre tienen poco o casi nada que ver en el objetivo de perpetuar la especie, pues parecen una excusa a la experiencia femenina del parto; no hay aquí una cierta desviación y/o confusión?)
Por cierto estoy encantada porque parece que sigo abriendo puertas en el lenguaje (que no horizontes reales en la asistencia de calidad), pues en el año 2008 públicamente (Girona) plantee que dado el equivoco que empezaba a saborearse en el ambiente en referencia al parto natural me parecía más adecuado comentar que las comadronas (y yo misma) asistimos partos vaginales de evolución fisiológica individualizados en la realidad de cada mujer (lo que no quita de negar la morbilidad y los riesgos) y que evidentemente nuestra visión es humanizada pues siempre es un atención profesional a mujeres. Y como siempre se copia la denominación y no la idea: visión clínica y rigor profesional en la asistencia que no puede ser de otro modo que humanizada; en estos momentos aparece un curso de formación (alternativa) sobre la asistencia humanizada al parto fisiológico nuevo modo de defender ciertas actitudes suicidas (parto en casa a cualquier precio psíquico) que incluso sin vínculo previo (sin “preparación”, interrelación,…) esconden bajo un concepto ideológico común, una visión de la partería (o pseudo-partería) que lesiona gravemente el propio trabajo de las comadronas
Qué le vamos a hacer, no queda otra que estar constantemente evidenciando la transgresión
Últimamente (y no es por ser pesimista) pero se me desdibujan las mujeres que van a parir a su primer hijo; pues el brutal el nivel de lío acumulado: la dispar información a la que pueden acceder o poseen, la intensa fantasía que la moviliza, la escasa fuerza personal para conseguir que sus decisiones se cumplan no por no ser exigentes con las cuestiones o las posibilidades –que lo son- sino por tener poco margen para “aguantar”, sostener corporalmente los medios sin atraparse en el fin (experiencia de parir vaginalmente y sin analgesia como meta a alcanzar)
Y claro esta ellas sólo son una muestra del ambiente cultural donde están inmersas: mujeres profesionales, capaces, ambiciosas que se han creído algo que las negaba cuando creían que las potenciaba (son también mano de obra y brutales consumidoras). Mujeres que no son independientes en casi nada a pesar de tener tantas posibilidades –lo digo en el sentido de libertad de pensamiento y de libres de plantearse personalmente objetivos realmente enraizados en ellas y realistas- (necesitan más que una guía un soporte titánico y parece que sus parejas no son suficientes o no están o andan despistados o…)
Todo este panorama tiene su justa medida en una tasa de partos eutocicos de un 60% en Catalunya con una media de más del 70% de estos con analgesia peridural y aderezado con alguna mujer muerta en el intento (son pocas, entre nulíparas y multíparas en 2004: 4 mujeres).
Sería preciso preguntarse el porqué de esta situación:
¿Quién fomenta el lío informativo y mental de las mujeres en sus experiencias de maternidad?
¿Por qué no hay unidad de criterios en este país potencia mundial de desarrollo sobre los mínimos derechos personales en el área de salud procreativa? ( ayudar a qué puedan decidir/ potenciar la autoresponsabilidad en los cuidados/…)
¿Qué malditos intereses esconden que se combinen conceptos y se mal interpreten las palabras: parto sin dolor igual a nacimiento sin violencia igual a parto natural igual a parto vaginal y fisiológico igual a parto humanizado, que quiere decir no sentir o notar el cuerpo, que el bebé salga por la vagina como se desliza un pez en el agua; “parir haciendo lo que me apetezca porque soy la protagonista”? (¿y en todo ello donde queda el genitor o pareja o sólo es un tema femenino parir?, porque esta claro que le toca poner el cuerpo a la mujer pero por ahora y genéricamente se nace de dos orígenes y de dos deseos compartidos y tal y como se está discurseando parece que “los otros”: el bebé y su padre tienen poco o casi nada que ver en el objetivo de perpetuar la especie, pues parecen una excusa a la experiencia femenina del parto; no hay aquí una cierta desviación y/o confusión?)
Por cierto estoy encantada porque parece que sigo abriendo puertas en el lenguaje (que no horizontes reales en la asistencia de calidad), pues en el año 2008 públicamente (Girona) plantee que dado el equivoco que empezaba a saborearse en el ambiente en referencia al parto natural me parecía más adecuado comentar que las comadronas (y yo misma) asistimos partos vaginales de evolución fisiológica individualizados en la realidad de cada mujer (lo que no quita de negar la morbilidad y los riesgos) y que evidentemente nuestra visión es humanizada pues siempre es un atención profesional a mujeres. Y como siempre se copia la denominación y no la idea: visión clínica y rigor profesional en la asistencia que no puede ser de otro modo que humanizada; en estos momentos aparece un curso de formación (alternativa) sobre la asistencia humanizada al parto fisiológico nuevo modo de defender ciertas actitudes suicidas (parto en casa a cualquier precio psíquico) que incluso sin vínculo previo (sin “preparación”, interrelación,…) esconden bajo un concepto ideológico común, una visión de la partería (o pseudo-partería) que lesiona gravemente el propio trabajo de las comadronas
Qué le vamos a hacer, no queda otra que estar constantemente evidenciando la transgresión
Thursday, October 15, 2009
SERVICIOS PROFESIONALES
En vista de varias llamadas para conocer que hago he decidido escribir en mi bitácora una síntesis de las posibilidades de servicio profesional en partería que ofrezco en mi ejercicio libre (área de atención obstétrica).
Como comadrona tengo capacidad para atender, asistir y asesorar a las mujeres tanto pre-gestacionalmente, como en su gestación, en su parto, post-parto y para el mantenimiento de la lactancia materna y destete y también para la recuperación perineal
Como no pretendo solapar servicios en el terreno de la procreación humana, mi consulta tiene como objetivo individualizar la asistencia y por tanto siempre es la mujer, sus intereses, capacidades, deseos y realidades las que pautan la atención ofrecida (no hago ecografías, pero ayudo a que cualquier mujer entienda mejor lo que le ocurre) e intento en el proceso prevenir ciertas complicaciones evitables.
Las visitas se pueden concertar con un objetivo concreto: consulta sobre dieta en la gestación, ejercicios o cualquier explicitación sobre alguna cuestión concerniente al tema de esa vivencia (gestación, parto,…) o bien puede ser un seguimiento continuado siempre y cuando el objetivo originario pase por el intento de vivir un proceso procreativo con las menores muletas posibles (que no significa dejar las cosas evolucionar inconscientemente) y todo ello a ser posible sin que el parto acabe con una analgesia regional (alias peridural)
Asisto partos en casa, cuando la mujer esta sana y la gestación ha cursado con absoluta normalidad pero sin una actitud hostil al sistema hospitalario pues no tengo ni el don de conseguir fines previamente diseñados ni puedo saber cuando podrá ser necesaria la atención más medicalizada y tecnificada que existe en los centros asistenciales, en nuestro primer mundo, para que la madre y el bebé no sufran absolutamente ninguna consecuencia previsible en su experiencia de separación corporal (no deseo asumir ninguna muerte ni materna ni fetal).
Trabajo, en general, individualmente o máximo con la pareja y excepcionalmente pueden darse oportunidades de alguna sesión grupal para elaborar algún aspecto interesante: contrastar experiencias, debate masculino sobre el proceso,…
Las sesiones son periodos cercanos a la hora y media de duración que no se repiten en el contenido (a no ser que se desee alguna aclaración) acompañados de algún aspecto corporal: masajes, respiración, valoración obstétrica,….; que comportan un importante trabajo personal de compromiso y de cotidianidad para que la mujer pueda incorporar la guía que intento ofrecer.
Mi disponibilidad con las mujeres en este periodo es absoluta, por ello siempre se me puede localizar y consultar cualquier cuestión y por todo ello, pasado el periodo de mayor inseguridad postnatal (depende de cada mujer pero suele ser mínimo las 10 primeras semanas) el vínculo se hace cada vez más distante para permitir recorrer la experiencia de la maternidad con libertad y sin dependencias extremas.
A elegir. Saludos
En vista de varias llamadas para conocer que hago he decidido escribir en mi bitácora una síntesis de las posibilidades de servicio profesional en partería que ofrezco en mi ejercicio libre (área de atención obstétrica).
Como comadrona tengo capacidad para atender, asistir y asesorar a las mujeres tanto pre-gestacionalmente, como en su gestación, en su parto, post-parto y para el mantenimiento de la lactancia materna y destete y también para la recuperación perineal
Como no pretendo solapar servicios en el terreno de la procreación humana, mi consulta tiene como objetivo individualizar la asistencia y por tanto siempre es la mujer, sus intereses, capacidades, deseos y realidades las que pautan la atención ofrecida (no hago ecografías, pero ayudo a que cualquier mujer entienda mejor lo que le ocurre) e intento en el proceso prevenir ciertas complicaciones evitables.
Las visitas se pueden concertar con un objetivo concreto: consulta sobre dieta en la gestación, ejercicios o cualquier explicitación sobre alguna cuestión concerniente al tema de esa vivencia (gestación, parto,…) o bien puede ser un seguimiento continuado siempre y cuando el objetivo originario pase por el intento de vivir un proceso procreativo con las menores muletas posibles (que no significa dejar las cosas evolucionar inconscientemente) y todo ello a ser posible sin que el parto acabe con una analgesia regional (alias peridural)
Asisto partos en casa, cuando la mujer esta sana y la gestación ha cursado con absoluta normalidad pero sin una actitud hostil al sistema hospitalario pues no tengo ni el don de conseguir fines previamente diseñados ni puedo saber cuando podrá ser necesaria la atención más medicalizada y tecnificada que existe en los centros asistenciales, en nuestro primer mundo, para que la madre y el bebé no sufran absolutamente ninguna consecuencia previsible en su experiencia de separación corporal (no deseo asumir ninguna muerte ni materna ni fetal).
Trabajo, en general, individualmente o máximo con la pareja y excepcionalmente pueden darse oportunidades de alguna sesión grupal para elaborar algún aspecto interesante: contrastar experiencias, debate masculino sobre el proceso,…
Las sesiones son periodos cercanos a la hora y media de duración que no se repiten en el contenido (a no ser que se desee alguna aclaración) acompañados de algún aspecto corporal: masajes, respiración, valoración obstétrica,….; que comportan un importante trabajo personal de compromiso y de cotidianidad para que la mujer pueda incorporar la guía que intento ofrecer.
Mi disponibilidad con las mujeres en este periodo es absoluta, por ello siempre se me puede localizar y consultar cualquier cuestión y por todo ello, pasado el periodo de mayor inseguridad postnatal (depende de cada mujer pero suele ser mínimo las 10 primeras semanas) el vínculo se hace cada vez más distante para permitir recorrer la experiencia de la maternidad con libertad y sin dependencias extremas.
A elegir. Saludos
Monday, August 24, 2009
PUNTOS DE VISTA: MADUREZ COMO SINONIMO DE COMPROMISO
Acabo de escribir una carta a una ginecóloga que acusa a las comadronas de las pérdidas que en los servicios de atención sexual y reproductiva (nunca estaré de acuerdo con este apelativo, PROCREATIVA sería más correcto) sobre una asistencia de calidad.
Y me encuentro con otro artículo donde ensalza la madurez de la enfermería, es evidente que las cosas son como se quieran ver.
Y planteo lo mismo, no es que no se puedan hacer las cosas mejor, es que no es posible culpabilizar solamente a una parte de profesionales, de todo un colectivo sanitario; de cargar culpas sobre ciertos profesionales de la salud, pues en equipos multidisciplinares como existen en la actualidad (y lo defiendo yo, que sigo trabajando sola) no es posible señalar unilateralmente.
Si las cosas están mal o no funcionan bien es cosa de todos y depende de todos su resolución.
Me planteo que las ventajas de disponer de discursos científicos sino tienen base conceptual creo son escasas, pero mejor sabiendo de lo que hablas que habiendo olvidado porque haces lo que haces; más vale tener lideres que no tenerlos, pues nuestra profesión sabe que hemos estado a punto de ser defenestradas y borradas de la atención procreativa, pero eso no significa que no se les deba exigir a las lideres que den lo mejor de sí mismas para las demás a las que “direccionan”; es evidente que las sociedades o asociaciones científicas te aglutinan como profesional, te hacen sentir perteneciente a un colectivo, ofrecen poder, pero muchas veces se pierden en falta de apertura creativa y compromiso político; pero sigo creyendo que nos falta visión y perspectiva sobre la actualidad y los problemas potenciales y reales de nuestro sistema sanitario y nuestro papel profesional.
Parece según Avila Fidel (Presidente de la Sociedad Española de Enfermería Familiar y Comunitaria) que existen 4 niveles de madurez de la profesión, siendo el 3 Específico: El componente constitutivo existe y está claramente identificado con la profesión y el 4 Maduro: El componente existe, tiene tradición, es aplicado y continuamente mejorado. (Y lo comenta para poner énfasis en la madurez de la enfermería (esta en un ataque de optimismo promovido por la Revista del Consejo de Enfermería) puntuando como máximo a 15 (madurez máxima), da a la enfermería un 9 Dejemos este tema) Pero sinceramente de esa valoración creo que la correcta aplicación y por tanto la mejora continua obliga a todas las comadronas ha reflexionar sobre lo que hacen, el sentido de lo que hacen y como lo hacen intentando eludir las rutinas estériles y minimizando las aportaciones que “invisibilizan” a las mujeres y sus realidades subjetivas.
Deberíamos comprometernos a ser más creativas y conectivas con nosotras mismas.
Y me encuentro con otro artículo donde ensalza la madurez de la enfermería, es evidente que las cosas son como se quieran ver.
Y planteo lo mismo, no es que no se puedan hacer las cosas mejor, es que no es posible culpabilizar solamente a una parte de profesionales, de todo un colectivo sanitario; de cargar culpas sobre ciertos profesionales de la salud, pues en equipos multidisciplinares como existen en la actualidad (y lo defiendo yo, que sigo trabajando sola) no es posible señalar unilateralmente.
Si las cosas están mal o no funcionan bien es cosa de todos y depende de todos su resolución.
Me planteo que las ventajas de disponer de discursos científicos sino tienen base conceptual creo son escasas, pero mejor sabiendo de lo que hablas que habiendo olvidado porque haces lo que haces; más vale tener lideres que no tenerlos, pues nuestra profesión sabe que hemos estado a punto de ser defenestradas y borradas de la atención procreativa, pero eso no significa que no se les deba exigir a las lideres que den lo mejor de sí mismas para las demás a las que “direccionan”; es evidente que las sociedades o asociaciones científicas te aglutinan como profesional, te hacen sentir perteneciente a un colectivo, ofrecen poder, pero muchas veces se pierden en falta de apertura creativa y compromiso político; pero sigo creyendo que nos falta visión y perspectiva sobre la actualidad y los problemas potenciales y reales de nuestro sistema sanitario y nuestro papel profesional.
Parece según Avila Fidel (Presidente de la Sociedad Española de Enfermería Familiar y Comunitaria) que existen 4 niveles de madurez de la profesión, siendo el 3 Específico: El componente constitutivo existe y está claramente identificado con la profesión y el 4 Maduro: El componente existe, tiene tradición, es aplicado y continuamente mejorado. (Y lo comenta para poner énfasis en la madurez de la enfermería (esta en un ataque de optimismo promovido por la Revista del Consejo de Enfermería) puntuando como máximo a 15 (madurez máxima), da a la enfermería un 9 Dejemos este tema) Pero sinceramente de esa valoración creo que la correcta aplicación y por tanto la mejora continua obliga a todas las comadronas ha reflexionar sobre lo que hacen, el sentido de lo que hacen y como lo hacen intentando eludir las rutinas estériles y minimizando las aportaciones que “invisibilizan” a las mujeres y sus realidades subjetivas.
Deberíamos comprometernos a ser más creativas y conectivas con nosotras mismas.
Thursday, June 04, 2009
NUEVA DENOMINACION
Con la excusa del anuncio del colchón y de regreso a este mi país, me “desmeleno” para reinventarme de nuevo.
Antes de partir a Rwanda, el anuncio publicitario mostrando un parto a domicilio para aconsejar la compra de una determinada marca de colchón, a mí personalmente me pareció una osadía, un equivoco y además una banalización de la experiencia íntima de dar a luz.
Las primeras reacciones que conocí, fueron las de un grupo de abanderadas feministas que por la red de mujeres profesionales de la salud brindaron por la iniciativa pública del uso de una experiencia de tal nivel de evidencia humanitaria (énfasis en el detalle: que en donde habitualmente se hacen los niños –generalmente-, allí deben parirse: cuestión que comparto totalmente) En primera instancia no estuve absolutamente de acuerdo con tal profusión de alegría pues me parecía que podía generar malos entendidos el montaje (por otra parte muy amorosamente combinado y agradable de visionar) y el mensaje que podía reafirmar cierta idea de “naturalismo” que no comparto en absoluto.
Bueno al llegar mi sorpresa ha sido mayúscula, la SEGO con su presidente al mando ha denunciado la campaña por publicidad engañosa, y saliendo por peteneras, plantean tal niño con pataleta que lo que se visiona de un parto a domicilio es peligroso,….. aduciendo entre otras cuestiones argumentos no veraces, por ejemplo la no asistencia profesional, pues la comadrona que atiende a Carolina es una profesional que lleva muchos años de ejercicio profesional, que se llama Sofía (otra cuestión es valorar como lo hace,… pero como a cualquier otro profesional)
Con todo este lío es evidente que quien ha salido más beneficiado es la marca del colchón pues ocurra lo que ocurra es un plus de publicidad a la iniciativa llevada a cabo con ese anuncio.
De todos modos a mí me parece que hay algo que queda al margen, y a mí de toda esta historia es lo que más me preocupa, y que me motiva este blogspot. La imagen de Carolina (así se llama la mujer que conozco hace unos años pues es profesora de danza del vientre y tome clases con ella) que pare sometida a una idea, pero no conectada con su cuerpo, pare remitida a su condición biológica y no vinculada a otra posibilidad que –para mí diferencia los partos en casa de los del hospital- se da en cierta actitud hacia dentro, íntima; no de esfuerzo, sino de entrega; no de heroicidad sino de donación.
Definitivamente no estoy de acuerdo con reivindicar simplemente el aspecto animal de nuestra condición femenina, de esa clasificación como mamíferas –que tanto impacto produjo ese recuerdo hace unos años-, o bien la titulación de “parto instintivo” para definir el parto natural; no voy a avalar ni voy a volver a utilizar esa denominación con respecto a esa manera de definir una recuperación de la experiencia femenina de parir a partir de las posibilidades personales de cada una, sin jugarse la vida en el intento y con la máxima conciencia del evento para gozar de la vida, sentirse encantada de decidir ser madre y poder crecer como ser humano a partir de una misma, del sí misma, entendido como unidad entre afuera y adentro.
Como comadrona asisto partos clínicos e individualizados en casa de las mujeres que quieren en este siglo XXI aprovechar todas las posibilidades de las que disponen sin olvidarse de las mujeres que pagan gravemente su posibilidad procreativa (morbilidad y mortalidad) y de toda la historia de la evolución obstétrica de la humanidad. Cómo se puede olvidar que somos corporales y culturales, “cruzados” por el lenguaje, mortales y evolutivos, sensoriales y espirituales. Me niego a seguir utilizando esa definición pues no consigo aclarar a pesar de todos los matices que explicito que es necesario no perder de vista ese aspecto que hace diferente, que permite que cada mujer pueda hacer su propio viaje en su experiencia vital y de fertilidad humana.
Cuidado con las imágenes porque estas deben decir las palabras, como las palabras deben decir a las imágenes y en este caso empiezan a confundirse demasiadas cosas para no decir nada, o mejor dicho, para no decir lo que es fundamental. Atención porque si no es la marca, también se puede parir, porque a pesar del colchón o del deseo hay bebés que precisan una cesárea para nacer (no solamente por arbitrariedad médica, sino por necesidad clínica), porque para ser madre no es preciso que el parto sea vaginal y porque si el parto no es vaginal no tiene que situar a la madre en condiciones de terapia para reordenar su “fracaso” o frustración femenina de ser (no sé como decir). Atención no pienso que podamos seguir liando el tema de este modo tan poco riguroso.
Mi aportación evolutiva en estos 29 años de profesión ha pasado desde Asistir partos en casa a Asistir partos naturales a esta nueva denominación Asistir el proceso de la maternidad clínica e individualizadamente.
Con la excusa del anuncio del colchón y de regreso a este mi país, me “desmeleno” para reinventarme de nuevo.
Antes de partir a Rwanda, el anuncio publicitario mostrando un parto a domicilio para aconsejar la compra de una determinada marca de colchón, a mí personalmente me pareció una osadía, un equivoco y además una banalización de la experiencia íntima de dar a luz.
Las primeras reacciones que conocí, fueron las de un grupo de abanderadas feministas que por la red de mujeres profesionales de la salud brindaron por la iniciativa pública del uso de una experiencia de tal nivel de evidencia humanitaria (énfasis en el detalle: que en donde habitualmente se hacen los niños –generalmente-, allí deben parirse: cuestión que comparto totalmente) En primera instancia no estuve absolutamente de acuerdo con tal profusión de alegría pues me parecía que podía generar malos entendidos el montaje (por otra parte muy amorosamente combinado y agradable de visionar) y el mensaje que podía reafirmar cierta idea de “naturalismo” que no comparto en absoluto.
Bueno al llegar mi sorpresa ha sido mayúscula, la SEGO con su presidente al mando ha denunciado la campaña por publicidad engañosa, y saliendo por peteneras, plantean tal niño con pataleta que lo que se visiona de un parto a domicilio es peligroso,….. aduciendo entre otras cuestiones argumentos no veraces, por ejemplo la no asistencia profesional, pues la comadrona que atiende a Carolina es una profesional que lleva muchos años de ejercicio profesional, que se llama Sofía (otra cuestión es valorar como lo hace,… pero como a cualquier otro profesional)
Con todo este lío es evidente que quien ha salido más beneficiado es la marca del colchón pues ocurra lo que ocurra es un plus de publicidad a la iniciativa llevada a cabo con ese anuncio.
De todos modos a mí me parece que hay algo que queda al margen, y a mí de toda esta historia es lo que más me preocupa, y que me motiva este blogspot. La imagen de Carolina (así se llama la mujer que conozco hace unos años pues es profesora de danza del vientre y tome clases con ella) que pare sometida a una idea, pero no conectada con su cuerpo, pare remitida a su condición biológica y no vinculada a otra posibilidad que –para mí diferencia los partos en casa de los del hospital- se da en cierta actitud hacia dentro, íntima; no de esfuerzo, sino de entrega; no de heroicidad sino de donación.
Definitivamente no estoy de acuerdo con reivindicar simplemente el aspecto animal de nuestra condición femenina, de esa clasificación como mamíferas –que tanto impacto produjo ese recuerdo hace unos años-, o bien la titulación de “parto instintivo” para definir el parto natural; no voy a avalar ni voy a volver a utilizar esa denominación con respecto a esa manera de definir una recuperación de la experiencia femenina de parir a partir de las posibilidades personales de cada una, sin jugarse la vida en el intento y con la máxima conciencia del evento para gozar de la vida, sentirse encantada de decidir ser madre y poder crecer como ser humano a partir de una misma, del sí misma, entendido como unidad entre afuera y adentro.
Como comadrona asisto partos clínicos e individualizados en casa de las mujeres que quieren en este siglo XXI aprovechar todas las posibilidades de las que disponen sin olvidarse de las mujeres que pagan gravemente su posibilidad procreativa (morbilidad y mortalidad) y de toda la historia de la evolución obstétrica de la humanidad. Cómo se puede olvidar que somos corporales y culturales, “cruzados” por el lenguaje, mortales y evolutivos, sensoriales y espirituales. Me niego a seguir utilizando esa definición pues no consigo aclarar a pesar de todos los matices que explicito que es necesario no perder de vista ese aspecto que hace diferente, que permite que cada mujer pueda hacer su propio viaje en su experiencia vital y de fertilidad humana.
Cuidado con las imágenes porque estas deben decir las palabras, como las palabras deben decir a las imágenes y en este caso empiezan a confundirse demasiadas cosas para no decir nada, o mejor dicho, para no decir lo que es fundamental. Atención porque si no es la marca, también se puede parir, porque a pesar del colchón o del deseo hay bebés que precisan una cesárea para nacer (no solamente por arbitrariedad médica, sino por necesidad clínica), porque para ser madre no es preciso que el parto sea vaginal y porque si el parto no es vaginal no tiene que situar a la madre en condiciones de terapia para reordenar su “fracaso” o frustración femenina de ser (no sé como decir). Atención no pienso que podamos seguir liando el tema de este modo tan poco riguroso.
Mi aportación evolutiva en estos 29 años de profesión ha pasado desde Asistir partos en casa a Asistir partos naturales a esta nueva denominación Asistir el proceso de la maternidad clínica e individualizadamente.
Tuesday, March 31, 2009
FISTULAS
Como ahora estoy monotemática con Africa, me parece oportuno evidenciar un problema grave que además me va de perlas para mi discurso.
Como preámbulo ya se sabe que pienso que los ideales son buenos para marcar caminos pero no como modos de lucha vitales, pues las circunstancias de la vida a veces exigen cierta inteligencia flexible para aprovechar lo mejor que tenemos a la mano y para aprender de lo que nos acontece.
Así en estos últimos tiempos (años) la preocupación por un desbordamiento del tema natural, me ha suscitado muchos textos: escritos, expuestos, lanzados hacia todos los frentes a los que he podido dirigirlos; para intentar contrarrestar direcciones, francamente devastadoras para las propias mujeres que podían reivindicarlas. Pues no se puede obviar que la morbi-mortalidad materna y perinatal del tema de la maternidad (entendida en su vertiente más naturalista) existe y ha existido. Y en relación a estas dos cuestiones aparece mi posibilidad de viajar a Rwanda y de hacer algo por las mujeres de allí y en primer plano me encuentro con una realidad que para mí se ha hecho visible y parece que no lo es mucho. Por lo que me parece que viene al dedo su exposición.
Las mujeres africanas saben que las posiciones verticales son las más benéficas para dar a luz y cuando el cuerpo las avisa de que van de parto (sea cual sea la evolución de su gestación) ellas se ponen en cuclillas y están así hasta dar a luz. (De golpe he entendido porque aceptaban en donde estuve en 1997, Senegal, parir en una especie de camilla ortopédica pre-histórica exenta de movilidad para modificar el ángulo de las perneras y lo hacían tan contentas).
Pues a veces el parto que no evoluciona bien, la simple teoría de que esperando ya evolucionara se cumple pero a costa de la vida del feto (mortalidad) y de las lesiones maternas (morbilidad) pues el feto con la presión de la postura materna y la fuerza de las contracciones (no me puedo imaginar su sufrimiento en una actividad muscular desbordada e imparable, además de evidenciar su fuerza como raza en las que no se mueren en el intento a pesar de su anemia, falta nutricional, etc.…) genera unas zonas que a la presión de la dureza de la cabeza fetal a las partes blandas de la madre (vejiga, uretra, recto) contra la estructura ósea generan una isquemia –falta de riego sanguíneo- y una necrosis de esa zona –tejido “muerto”- donde al cicatrizar (porque acaban pariendo a un feto ya muerto que sale por fin sin dureza de ningún tipo) aparecen unos conductos de comunicación: si es por delante vesico-vaginales y por detrás vagino-réctales, por donde se derrama la orina y las heces respectivamente, para verterse al exterior del cuerpo de esas mujeres, es decir sin control y con un pestazo feroz, además de ser una fuente de infección reiterada.
De acuerdo que seguramente esas mujeres tendrán mal pronóstico siempre que se queden gestantes aunque se las pueda tratar con éxito quirúrgica y posteriormente, pero en estos casos es evidente de que dejar evolucionar las cosas naturalmente no siempre es la mejor de las opciones y sino que se lo pregunten a alguna de las 100.000 mujeres nuevas que parece cada año salen vivas de su experiencia de un parto natural pero no ilesas y en evidente duelo por perder cada una al hijo que se las lleva al infierno con ellos.
Y que conste que pienso que las cuclillas es la mejor posición para dar a luz, es la posición de elección cuando la mujer no le importa y se siente a gusto para dar a luz en su casa, sino dispongo de un magnifico taburete holandés para poder dar a luz sentada, pero reconozco que el decúbito lateral puede ser francamente eficaz para facilitar el descenso más suave en multiparas o facilitar la apertura de la pelvis en su estrecho inferior en el descenso del bebé en el canal. Sea como sea cualquier cosa menos fantasear con una idea que muchas veces tiene muchas más caras de las que parece mostrar y para muestra un botón. Feliz primavera
Como ahora estoy monotemática con Africa, me parece oportuno evidenciar un problema grave que además me va de perlas para mi discurso.
Como preámbulo ya se sabe que pienso que los ideales son buenos para marcar caminos pero no como modos de lucha vitales, pues las circunstancias de la vida a veces exigen cierta inteligencia flexible para aprovechar lo mejor que tenemos a la mano y para aprender de lo que nos acontece.
Así en estos últimos tiempos (años) la preocupación por un desbordamiento del tema natural, me ha suscitado muchos textos: escritos, expuestos, lanzados hacia todos los frentes a los que he podido dirigirlos; para intentar contrarrestar direcciones, francamente devastadoras para las propias mujeres que podían reivindicarlas. Pues no se puede obviar que la morbi-mortalidad materna y perinatal del tema de la maternidad (entendida en su vertiente más naturalista) existe y ha existido. Y en relación a estas dos cuestiones aparece mi posibilidad de viajar a Rwanda y de hacer algo por las mujeres de allí y en primer plano me encuentro con una realidad que para mí se ha hecho visible y parece que no lo es mucho. Por lo que me parece que viene al dedo su exposición.
Las mujeres africanas saben que las posiciones verticales son las más benéficas para dar a luz y cuando el cuerpo las avisa de que van de parto (sea cual sea la evolución de su gestación) ellas se ponen en cuclillas y están así hasta dar a luz. (De golpe he entendido porque aceptaban en donde estuve en 1997, Senegal, parir en una especie de camilla ortopédica pre-histórica exenta de movilidad para modificar el ángulo de las perneras y lo hacían tan contentas).
Pues a veces el parto que no evoluciona bien, la simple teoría de que esperando ya evolucionara se cumple pero a costa de la vida del feto (mortalidad) y de las lesiones maternas (morbilidad) pues el feto con la presión de la postura materna y la fuerza de las contracciones (no me puedo imaginar su sufrimiento en una actividad muscular desbordada e imparable, además de evidenciar su fuerza como raza en las que no se mueren en el intento a pesar de su anemia, falta nutricional, etc.…) genera unas zonas que a la presión de la dureza de la cabeza fetal a las partes blandas de la madre (vejiga, uretra, recto) contra la estructura ósea generan una isquemia –falta de riego sanguíneo- y una necrosis de esa zona –tejido “muerto”- donde al cicatrizar (porque acaban pariendo a un feto ya muerto que sale por fin sin dureza de ningún tipo) aparecen unos conductos de comunicación: si es por delante vesico-vaginales y por detrás vagino-réctales, por donde se derrama la orina y las heces respectivamente, para verterse al exterior del cuerpo de esas mujeres, es decir sin control y con un pestazo feroz, además de ser una fuente de infección reiterada.
De acuerdo que seguramente esas mujeres tendrán mal pronóstico siempre que se queden gestantes aunque se las pueda tratar con éxito quirúrgica y posteriormente, pero en estos casos es evidente de que dejar evolucionar las cosas naturalmente no siempre es la mejor de las opciones y sino que se lo pregunten a alguna de las 100.000 mujeres nuevas que parece cada año salen vivas de su experiencia de un parto natural pero no ilesas y en evidente duelo por perder cada una al hijo que se las lleva al infierno con ellos.
Y que conste que pienso que las cuclillas es la mejor posición para dar a luz, es la posición de elección cuando la mujer no le importa y se siente a gusto para dar a luz en su casa, sino dispongo de un magnifico taburete holandés para poder dar a luz sentada, pero reconozco que el decúbito lateral puede ser francamente eficaz para facilitar el descenso más suave en multiparas o facilitar la apertura de la pelvis en su estrecho inferior en el descenso del bebé en el canal. Sea como sea cualquier cosa menos fantasear con una idea que muchas veces tiene muchas más caras de las que parece mostrar y para muestra un botón. Feliz primavera
Monday, February 09, 2009
DERROTAS O RENUNCIAS
Viendo llorar a Roger Federer ayer (1 Feb), inicio el mes (que rápido pasa el tiempo), me plantee hasta que punto estaba mal orientado. Es normal que ante “los combates” las pérdidas resulten desalentadoras pero quedarse atrapado en la derrota, es quizá la trampa propia de un ego incapaz de ir más allá de lo que está ocurriendo.
Con mi esposo lo comentábamos y él me decía que no había estado preparado para ello y a mí me parecía una laguna imperdonable en un deporte de alto nivel. ¿Cómo no ha aprendido a gozar del otro/con el otro cuando se encuentra a la par, en un mismo nivel? ¿Cómo al llegar a tales cumbres no se han planteado que para jugar con libertad es preciso haber renunciado antes de que te puedas sentir desplazado porque estabas mal posicionado en ti mismo?
Todo ello viene a cuento a un cierto paralelismo con el dar a luz en casa y de un modo natural.
En estos momentos hay una considerable presión en “no hacer nada” porque es fisiológico el hecho y para dejar que el proceso del parto “se desarrolle naturalmente” porque parece que todas las incursiones profesionales están o fuera de lugar o no tienen suficiente evidencia o interfieren (lo que es todavía peor) en el devenir del parir. Las mujeres ante ello (me pregunto) cómo se deben sentir, en que lugar se las permite estar, que deben esperar, cómo se “pueden preparar”, porque con esas afirmaciones se plantea un camino incierto, corporal (en el sentido más imprevisible y angustioso: cabe recordar que el cuerpo habitualmente es silencio) y sobre todo contrario a cualquier propuesta exterior: ubicándolas con respecto a lo que pueda acontecer (en su asistencia) en una actitud hostil como si “el otro” (aquí me refiero al profesional de la salud) fuese el que en el fondo determinará lo que les va a ocurrir producto de sus sugerencias, iniciativas y atenciones sanitarias.
Mal enfoque, donde la mujer no puede abandonarse en confianza para ir al encuentro del bebé, bajo el paraguas (es imposible no nombrarlo este invierno) del vínculo humano, de la posibilidad de ser. Su propia persona, su cuerpo, sí misma en lucha contra su objetivo evidente: dar a luz, cuando dar en un don y una donación, una renuncia que la mujer que deviene madre es capaz de poner en juego en sí misma no como consecución o como meta sino como entrega.
No se puede ser “coaching” de parto, estamos en otra dimensión y para la mujer pariendo es fundamental la confianza. Para los que la rodean sus capacidades de servicio, consagración y respecto a la mujer y su bebé naciendo y ello, a veces puede comportar, para el buen devenir del binomio madre-hijo en el parto: amniorexis, estimulaciones,… lo que sea preciso incluida la cesárea; otra historia es la obstetricia del siglo XVIII, donde las muertes formaban parte del tema y se asumía esa hipótesis como probable pues la vida femenina sólo tenía sentido pariendo hijos.
Viendo llorar a Roger Federer ayer (1 Feb), inicio el mes (que rápido pasa el tiempo), me plantee hasta que punto estaba mal orientado. Es normal que ante “los combates” las pérdidas resulten desalentadoras pero quedarse atrapado en la derrota, es quizá la trampa propia de un ego incapaz de ir más allá de lo que está ocurriendo.
Con mi esposo lo comentábamos y él me decía que no había estado preparado para ello y a mí me parecía una laguna imperdonable en un deporte de alto nivel. ¿Cómo no ha aprendido a gozar del otro/con el otro cuando se encuentra a la par, en un mismo nivel? ¿Cómo al llegar a tales cumbres no se han planteado que para jugar con libertad es preciso haber renunciado antes de que te puedas sentir desplazado porque estabas mal posicionado en ti mismo?
Todo ello viene a cuento a un cierto paralelismo con el dar a luz en casa y de un modo natural.
En estos momentos hay una considerable presión en “no hacer nada” porque es fisiológico el hecho y para dejar que el proceso del parto “se desarrolle naturalmente” porque parece que todas las incursiones profesionales están o fuera de lugar o no tienen suficiente evidencia o interfieren (lo que es todavía peor) en el devenir del parir. Las mujeres ante ello (me pregunto) cómo se deben sentir, en que lugar se las permite estar, que deben esperar, cómo se “pueden preparar”, porque con esas afirmaciones se plantea un camino incierto, corporal (en el sentido más imprevisible y angustioso: cabe recordar que el cuerpo habitualmente es silencio) y sobre todo contrario a cualquier propuesta exterior: ubicándolas con respecto a lo que pueda acontecer (en su asistencia) en una actitud hostil como si “el otro” (aquí me refiero al profesional de la salud) fuese el que en el fondo determinará lo que les va a ocurrir producto de sus sugerencias, iniciativas y atenciones sanitarias.
Mal enfoque, donde la mujer no puede abandonarse en confianza para ir al encuentro del bebé, bajo el paraguas (es imposible no nombrarlo este invierno) del vínculo humano, de la posibilidad de ser. Su propia persona, su cuerpo, sí misma en lucha contra su objetivo evidente: dar a luz, cuando dar en un don y una donación, una renuncia que la mujer que deviene madre es capaz de poner en juego en sí misma no como consecución o como meta sino como entrega.
No se puede ser “coaching” de parto, estamos en otra dimensión y para la mujer pariendo es fundamental la confianza. Para los que la rodean sus capacidades de servicio, consagración y respecto a la mujer y su bebé naciendo y ello, a veces puede comportar, para el buen devenir del binomio madre-hijo en el parto: amniorexis, estimulaciones,… lo que sea preciso incluida la cesárea; otra historia es la obstetricia del siglo XVIII, donde las muertes formaban parte del tema y se asumía esa hipótesis como probable pues la vida femenina sólo tenía sentido pariendo hijos.
Monday, January 12, 2009
BALANCE OBSTETRICO
Me hubiera gustado empezar el año con una agradable bitácora pero no toca eso. Como dice el dicho: “Año nuevo, vida nueva” yo también he tomado decisiones y eso espero que no solamente sea por la reacción que siento ante una obstetricia que va sin rumbo, sino que corresponda a una actitud más realista y más útil (si se puede decir así).
Resulta que ahora esta de moda (cierta imposición ideológica) parir naturalmente, lo que ha suscitado que diversos servicios en la sanidad pública hayan aceptado el compromiso de atender esa demanda, los otros servicios que no se han apuntado al tema, están además ciertamente hostiles, por lo que todavía más se ha dicotomizado y confundido el panorama. También hay profesionales privados o mutuales que abogan en un criterio falto de absoluto rigor y prudencia profesional una asistencia más cercana a los desastres pero con un punto en común en todos ellos poner a prueba a las madres y sus hijos en una historia fuera de ellas mismas, decididas y alejada de la realidad de lo que acontece por perseguir una idea a todas luces mal comprendida.
Parir naturalmente no significa volver a la obstetricia del siglo XIX, no puede ser que hayan mujeres con bolsa rota sin protección antibiótica (aunque el hemograma sea normal, el PCR subiendo) “caminando” por la calle con contracciones cada 5 minutos en una evolución infructuosa de 60 horas para acabar con peridural, agotamiento materno y kristeller pero eso sí sin episiotomía (pero atención si el periné no está trabajado y la mujer no presenta cierta elasticidad hasta el criterio de no hacer episiotomías puede ser iatrogénico).
NO puede ser que delante de hipodinamias evidentes por cefálicas que no encajan se deje a las mujeres (con o sin referencias lumbares dolorosas) evolucionar porque se pretendía en origen un parto natural.
No es posible que por disminuir la tasa de cesáreas, clínicamente se valoren desproporciones materno-fetales, que deben de cursar pruebas de parto infructuosas para “corroborar” que no iba a ser posible el parto vaginal.
No puedo seguir prestándome a esta esquizofrenia absurda, que como no tenga límite, puede alzar la morbi-mortalidad materna y fetal a cotas insospechadas a finales del siglo XX. Pero eso no quiere decir que abogue por instrumentar los partos pero si me parece que debo de gritar que no se puede ejercer olvidando todo lo que se ha aprendido en el siglo XX, sobre la conducción clínica, obstétrica y perinatal de la gestación y el periodo del parto.
Si hay un asinclitismo, se va a tener que observar con más precisión la evolución de esa presentación y el desarrollo del trabajo de parto. Si existe de antecedentes una cesárea anterior se va a tener que mimar esa dilatación y no prolongarla excesivamente. Si aparece una cefálica en dorso derecho posterior en una mujer con problemas crónicos en su articulación lumbo-sacra y encima que cursa con cierta alteración del latido cardiaco y una evidente hipodinamia, se debe tener una actuación concreta y dirigir esa situación y no dejarla evolucionar a costa del agotamiento materno, de la perdida de confianza y dignidad de la madre, del posible riesgo neonatal y después de horas de parto estancado sin resolución, optar por: vía peridural (pidiéndola a gritos la mujer), amniorexis artificial, oxitocina que no responde, hacer progresar el parto con una dilatación manual para acabar haciendo descender al bebé a golpe de kristeller y magullamiento perineal con la consiguiente compresión de la calota fetal y el sufrimiento fetal inevitable en esa situación intensamente violenta y estresante. Resultado el bebé lleva llorando 5 días y le ha costado 48h. realizar una correcta succión y ya veremos que otras consecuencias aparecen.
Y como esta situación puedo describir algunas más que he tenido la triste experiencia de presenciar (agradeciendo la deferencia de que me permitieran estar y pidiendo disculpas por si mi modo de ser haya podido molestar a algún profesional del equipo). Hasta aquí he llegado, no puedo más porque creo que no sirve de nada que propugne cierto discurso, cuando las mujeres no saben a que atenerse por que no tienen claro que pasa, cuando mis colegas profesionales no me creen en mis diagnósticos de presunción y cuando el resto del equipo obstétrico pasa de querer trabajar en equipo y conjuntamente.
En estos momentos prima más por parte del equipo que la mujer (y su familia) tenga la impresión de que la asistencia individualizada se traduce en el intento (estupido) de que piensen-vea-perciban (no se que palabra utilizar) que se ha intentado todo (sin criterio diría yo) es decir: esperar, no intervenir, dejar que la mujer acabe pidiendo lo contrario de lo que parecía desear, pero eso sí, con pelotas, con buenas palabras, con armas verbales de doble filo que no sirven para nada desde un punto de vista práctico (Delante de una hipodinamia es más práctico hacer una anmiorexis artificial bien hecha y dejar la habitación en penumbra con libertad de movimientos y agua cuando la mujer aún esta “entera” que esperar mínimo 4 horas más para acabar con una mujer desquiciada, llorando y con el “pack” completo, antes mencionado, por poner sólo un ejemplo). A momentos siento que se quiere castigar a las mujeres cuando deciden intentar algo con sus experiencias o bien se las remite a la alternativa (que adquiere en ciertas formas carácter suicida) de parir en casa para intentarlo aunque existan factores de riesgo o otras limitaciones.
Por todo ello y porque creo que en el fondo no sirve para nada la manera que he intentado encarar mi ejercicio profesional en una atención individualizada, incondicional y estable en todo el proceso de la gestación, parto y puerperio. Así he decidido, que ofreceré servicios de “preparación maternal” por sesiones, en mi consulta, con cierta sugerencia y potenciando los partos vaginales, fisiológicos y “naturales” pero que solamente acompañare a las mujeres que nos pongamos de acuerdo para la asistencia a un parto en casa sin riesgos (para los que cada vez pongo más condiciones y exigencias), lo que significa que dejo de intentar acompañamientos para partos naturales iniciados en casa para proseguir en centros asistenciales, en una idea de globalidad asistencial que no encuentra su lugar en el panorama actual y que es a todas luces un esfuerzo inútil, estresante e infructuoso, además de que encarece enormemente las decisiones femeninas con respecto a sus intentos de vivirse sin interferencias innecesarias sus experiencias corporales de maternidad.
Siempre he creído que podría ser una buena idea, la de un seguimiento concreto, individualizado y completo, pero como siempre, o me he adelantado a algo que esta en el aire o falta tanto compromiso profesional con el sentido del propio trabajo y el exceso de las cargas laborales que no hay lugar en la realidad para que adquiera sentido este intento, que le vamos a hacer.
Solamente me queda esperar que las mujeres puedan intentar ser más realistas en sus deseos y que los equipos prueben de no acabar ejerciendo castigos cuando las evoluciones obstétricas no aseguren una continuidad de franca viabilidad en el nacimiento de nuevos seres humanos.
Enero 2009.
Me hubiera gustado empezar el año con una agradable bitácora pero no toca eso. Como dice el dicho: “Año nuevo, vida nueva” yo también he tomado decisiones y eso espero que no solamente sea por la reacción que siento ante una obstetricia que va sin rumbo, sino que corresponda a una actitud más realista y más útil (si se puede decir así).
Resulta que ahora esta de moda (cierta imposición ideológica) parir naturalmente, lo que ha suscitado que diversos servicios en la sanidad pública hayan aceptado el compromiso de atender esa demanda, los otros servicios que no se han apuntado al tema, están además ciertamente hostiles, por lo que todavía más se ha dicotomizado y confundido el panorama. También hay profesionales privados o mutuales que abogan en un criterio falto de absoluto rigor y prudencia profesional una asistencia más cercana a los desastres pero con un punto en común en todos ellos poner a prueba a las madres y sus hijos en una historia fuera de ellas mismas, decididas y alejada de la realidad de lo que acontece por perseguir una idea a todas luces mal comprendida.
Parir naturalmente no significa volver a la obstetricia del siglo XIX, no puede ser que hayan mujeres con bolsa rota sin protección antibiótica (aunque el hemograma sea normal, el PCR subiendo) “caminando” por la calle con contracciones cada 5 minutos en una evolución infructuosa de 60 horas para acabar con peridural, agotamiento materno y kristeller pero eso sí sin episiotomía (pero atención si el periné no está trabajado y la mujer no presenta cierta elasticidad hasta el criterio de no hacer episiotomías puede ser iatrogénico).
NO puede ser que delante de hipodinamias evidentes por cefálicas que no encajan se deje a las mujeres (con o sin referencias lumbares dolorosas) evolucionar porque se pretendía en origen un parto natural.
No es posible que por disminuir la tasa de cesáreas, clínicamente se valoren desproporciones materno-fetales, que deben de cursar pruebas de parto infructuosas para “corroborar” que no iba a ser posible el parto vaginal.
No puedo seguir prestándome a esta esquizofrenia absurda, que como no tenga límite, puede alzar la morbi-mortalidad materna y fetal a cotas insospechadas a finales del siglo XX. Pero eso no quiere decir que abogue por instrumentar los partos pero si me parece que debo de gritar que no se puede ejercer olvidando todo lo que se ha aprendido en el siglo XX, sobre la conducción clínica, obstétrica y perinatal de la gestación y el periodo del parto.
Si hay un asinclitismo, se va a tener que observar con más precisión la evolución de esa presentación y el desarrollo del trabajo de parto. Si existe de antecedentes una cesárea anterior se va a tener que mimar esa dilatación y no prolongarla excesivamente. Si aparece una cefálica en dorso derecho posterior en una mujer con problemas crónicos en su articulación lumbo-sacra y encima que cursa con cierta alteración del latido cardiaco y una evidente hipodinamia, se debe tener una actuación concreta y dirigir esa situación y no dejarla evolucionar a costa del agotamiento materno, de la perdida de confianza y dignidad de la madre, del posible riesgo neonatal y después de horas de parto estancado sin resolución, optar por: vía peridural (pidiéndola a gritos la mujer), amniorexis artificial, oxitocina que no responde, hacer progresar el parto con una dilatación manual para acabar haciendo descender al bebé a golpe de kristeller y magullamiento perineal con la consiguiente compresión de la calota fetal y el sufrimiento fetal inevitable en esa situación intensamente violenta y estresante. Resultado el bebé lleva llorando 5 días y le ha costado 48h. realizar una correcta succión y ya veremos que otras consecuencias aparecen.
Y como esta situación puedo describir algunas más que he tenido la triste experiencia de presenciar (agradeciendo la deferencia de que me permitieran estar y pidiendo disculpas por si mi modo de ser haya podido molestar a algún profesional del equipo). Hasta aquí he llegado, no puedo más porque creo que no sirve de nada que propugne cierto discurso, cuando las mujeres no saben a que atenerse por que no tienen claro que pasa, cuando mis colegas profesionales no me creen en mis diagnósticos de presunción y cuando el resto del equipo obstétrico pasa de querer trabajar en equipo y conjuntamente.
En estos momentos prima más por parte del equipo que la mujer (y su familia) tenga la impresión de que la asistencia individualizada se traduce en el intento (estupido) de que piensen-vea-perciban (no se que palabra utilizar) que se ha intentado todo (sin criterio diría yo) es decir: esperar, no intervenir, dejar que la mujer acabe pidiendo lo contrario de lo que parecía desear, pero eso sí, con pelotas, con buenas palabras, con armas verbales de doble filo que no sirven para nada desde un punto de vista práctico (Delante de una hipodinamia es más práctico hacer una anmiorexis artificial bien hecha y dejar la habitación en penumbra con libertad de movimientos y agua cuando la mujer aún esta “entera” que esperar mínimo 4 horas más para acabar con una mujer desquiciada, llorando y con el “pack” completo, antes mencionado, por poner sólo un ejemplo). A momentos siento que se quiere castigar a las mujeres cuando deciden intentar algo con sus experiencias o bien se las remite a la alternativa (que adquiere en ciertas formas carácter suicida) de parir en casa para intentarlo aunque existan factores de riesgo o otras limitaciones.
Por todo ello y porque creo que en el fondo no sirve para nada la manera que he intentado encarar mi ejercicio profesional en una atención individualizada, incondicional y estable en todo el proceso de la gestación, parto y puerperio. Así he decidido, que ofreceré servicios de “preparación maternal” por sesiones, en mi consulta, con cierta sugerencia y potenciando los partos vaginales, fisiológicos y “naturales” pero que solamente acompañare a las mujeres que nos pongamos de acuerdo para la asistencia a un parto en casa sin riesgos (para los que cada vez pongo más condiciones y exigencias), lo que significa que dejo de intentar acompañamientos para partos naturales iniciados en casa para proseguir en centros asistenciales, en una idea de globalidad asistencial que no encuentra su lugar en el panorama actual y que es a todas luces un esfuerzo inútil, estresante e infructuoso, además de que encarece enormemente las decisiones femeninas con respecto a sus intentos de vivirse sin interferencias innecesarias sus experiencias corporales de maternidad.
Siempre he creído que podría ser una buena idea, la de un seguimiento concreto, individualizado y completo, pero como siempre, o me he adelantado a algo que esta en el aire o falta tanto compromiso profesional con el sentido del propio trabajo y el exceso de las cargas laborales que no hay lugar en la realidad para que adquiera sentido este intento, que le vamos a hacer.
Solamente me queda esperar que las mujeres puedan intentar ser más realistas en sus deseos y que los equipos prueben de no acabar ejerciendo castigos cuando las evoluciones obstétricas no aseguren una continuidad de franca viabilidad en el nacimiento de nuevos seres humanos.
Enero 2009.
